5 cambios que tu cerebro agradecerá

Solemos pensar que la pérdida de la agudeza mental es sólo una parte del proceso de envejecimiento, pero la edad no es el único factor que contribuye al deterioro cognitivo. Nuestro estilo de vida también juega un papel clave.

Afortunadamente, el deterioro mental no es irreversible. De hecho, el cerebro es increíblemente dinámico y tiene el potencial de cambiar a lo largo de nuestra vida. Tú tienes el poder para mejorar tu función cerebral, proteger tu cerebro de los daños y contrarrestar los efectos del envejecimiento. Todo se reduce a tus decisiones cotidianas.

Aquí tienes 5 pequeños cambios que puedes hacer en tu vida y que marcarán grandes diferencias en tus capacidades cognitivas:

Consumir más grasa sana

Los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en alimentos como el salmón, las nueces y semillas de lino ofrecen una serie de beneficios para la salud, tales como mejorar el rendimiento cognitivo y el estado de ánimo, así como ayudar a evitar los trastornos mentales.

También apoyan la plasticidad del cerebro que es la capacidad del cerebro para cambiar la respuesta a las demandas de estimulación que se le plantean, lo que podría aumentar el desarrollo de varias moléculas relacionadas con el aprendizaje y la memoria. Un estudio encontró que las personas que consumían más ácidos grasos omega-3 habían aumentado el volumen de materia gris del cerebro, especialmente en el hipocampo, la parte del cerebro asociada con la auto-conciencia, la compasión y la introspección.

Por otro lado, la deficiencia de ácidos grasos omega-3 se ha relacionado con un mayor riesgo de trastornos mentales, como el trastorno por déficit de atención, dislexia, demencia, la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia.

Tomar un té verde

Es una fuente rica de antioxidantes, nutrientes y minerales. El té verde es bien conocido por su capacidad para proteger el cuerpo contra los radicales libres y por su poder para aumentar la quema de grasa y aumentar la tasa metabólica del cuerpo.

En un estudio de 2014, los investigadores trabajaron con 12 voluntarios sanos. Unos consumían un refresco a base de suero que contenía 27,5 gramos de extracto de té verde, mientras que el resto consumía una bebida similar, pero sin el té verde. A todos los participantes se les dio tareas de memoria mientras se sometían a una resonancia magnética funcional (fMRI). Los resultados revelaron que los que consumieron el extracto de té verde mostraron una mayor conectividad entre el parietal y la corteza frontal del cerebro y, en última instancia, obtuvieron mejores resultados en las pruebas.

Caminando y estirando

Durante décadas, los investigadores han estado descubriendo evidencias de la relación positiva entre el ejercicio físico y el rendimiento cognitivo. Hay una serie de estudios que han demostrado cómo el ejercicio ayuda al cerebro a resistir la contracción física y mejorar la flexibilidad cognitiva. Otros estudios también llegaron a la conclusión de que las personas que hacen ejercicio tienen cerebros sanos y obtienen mejores resultados en las pruebas cognitivas que los que son sedentarias.

El ejercicio moderado, como caminar durante 40 minutos tres veces a la semana, también puede mejorar la conectividad de los circuitos cerebrales, disminuyendo el deterioro de la función cerebral e incrementando las habilidades cognitivas. Incluso los estiramientos pueden mejorar tu rendimiento cognitivo.

Alimentos que impulsan tu cerebro

La relación entre la dieta y la función cerebral ha sido bien documentada. Sin embargo, comer una dieta sana y equilibrada es sólo parte de la ecuación. Hay algunos alimentos que se ha demostrado que ayudan a mejorar la función cerebral, a protegerse contra el deterioro cognitivo asociado a la edad y a fomentar la concentración y la claridad.

Las nueces, por ejemplo, son una rica fuente de magnesio, un mineral que se ha relacionado con mejoras en la memoria a corto y largo plazo; el brócoli, que es totalmente vitamina K, mejora el rendimiento cognitivo y la capacidad intelectual; las semillas de calabaza proporcionan a tu cuerpo zinc, que es fundamental para mejorar la memoria y habilidades de pensamiento; los arándanos contienen antocianinas, antioxidantes compatibles con la comunicación neurona a neurona en el cerebro y pueden ayudar a prevenir la pérdida de memoria; el chocolate negro aumenta las características cerebrales de atención y concentración; las verduras de hoja verde, los espárragos, las aceitunas y los granos enteros también están llenos de vitamina E, que ayuda a prevenir el deterioro cognitivo, especialmente en las personas mayores.

Música para la mente

Escuchamos música cuando hacemos ejercicio ya que energiza y se involucra en nuestros cuerpos. Escuchamos música cuando queremos descansar ya que suaviza y calma. Pero ¿hay que escuchar música cuando queremos crear un cambio real en nuestra función cerebral?

La música clásica, en concreto, ayuda en el desarrollo de mejores niveles de concentración. Apenas el año pasado, un estudio de la Universidad de Instituto de Educación de Londres encontró que la exposición de los niños a una variedad de música clásica los llevó a tener habilidades de escucha mejoradas y a desarrollar una mayor concentración y autodisciplina. Un estudio similar de la Universidad de Dayton encontró que los estudiantes tuvieron un mejor desempeño en el procesamiento espacial y lingüístico cuando Mozart estaba sonando de fondo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s