7 mecanismos de defensa comunes

¿Te han rechazado ese trabajo al que postulabas? ¿Estás en un entorno social o laboral que te hace sentir incómodo? ¿Tienes una relación estresante con tu pareja? ¿Tienes problemas de dinero y las deudas te agobian?

Para muchos de nosotros cualquier situación que trae incertidumbre desencadena una medida de protección inconsciente que nos permite hacer frente a las emociones desagradables. Y aunque a corto plazo muchos de estos mecanismos pueden ser útiles, pues no nos afligimos y evitamos situaciones dañinas, a largo plazo el efecto es el contrario, ya que el uso rutinario de los mecanismos de defensa en realidad puede reducir la eficacia de nuestros actos, pues interfieren en un nuestro procesamiento emocional.

Esta es la clave para llegar a ser más consciente de tus tendencias personales. ¿Vives en un estado de negación cuando una mala noticia se cruza en tu camino? ¿Pones excusas para justificar tu comportamiento? Aunque nunca podrás liberarte del todo de tus mecanismos de defensa, mientras más consciencia tengas de ellos mejor podrás entender la forma en que te están ayudando y la forma en que te están dañando y, por lo tanto, cómo potenciar tu bienestar emocional.

Estos son algunos de los mecanismos de defensa más comunes:

  1. Negación

Cuando una situación o hecho se vuelve muy difícil de controlar, es posible que simplemente te niegues a experimentarlo. Al negar la realidad, te estás protegiendo de la necesidad de hacer frente a las consecuencias desagradables y al dolor que le acompañan.

Si te dices a ti mismo cosas como “sólo soy un bebedor social” o “toda pareja termina perdiendo el romance”, por ejemplo, estás utilizando la negación como mecanismo de defensa.

Si bien esto puede aliviar cualquier dolor a corto plazo, a largo plazo la negación puede impedir hacer un cambio positivo.

  1. Represión

Hay una línea muy fina entre la negación y la represión. La negación implica el rechazo de pleno a aceptar una realidad dada, la represión significa olvidar por completo la experiencia en su conjunto. Con la represión la mente toma la decisión de enterrar la memoria en el subconsciente, lo que impide que pensamientos dolorosos, molestos o peligrosos entren en la conciencia. Esto es a menudo el caso de abuso de menores u otras experiencias traumáticas que tuvieron lugar al principio de nuestro desarrollo.

Si bien la represión, al igual que la negación, puede servir para propósitos inmediatos, si no te tomas el tiempo de procesar y de lidiar con la experiencia puedes generar consecuencias graves para el futuro.

  1. Desplazamiento

¿Alguna vez has tenido un día agotador en el trabajo, has vuelto a casa y has pagado tu frustración con tus seres queridos? ¿Qué pasó en ese momento en que tuviste una discusión con tu pareja y luego te metiste en tu coche y te lo cobraste con cada conductor en la carretera?

Con el desplazamiento transfieres tus emociones de la persona que es objeto de tu frustración a alguien o a algo completamente distinto, porque inconscientemente crees que enfrentar la fuente de tus sentimientos puede ser demasiado peligroso o arriesgado, por lo que cambias el enfoque hacia un objetivo o situación que es menos intimidante o peligrosa.

Mientras que el desplazamiento te puede proteger de hacer algo que podría tener daños irreparables, no te ayudará a manejar las emociones que estás experimentando y también va a terminar perjudicando a alguien completamente inocente.

  1. Proyección

Imagínate que te encuentras en una situación en la que te sientes como pez fuera del agua: te sientes incómodo y un poco ansioso; empiezas a ver que otros te están mirando con un ojo crítico; sientes que no dicen nada ni hacen nada objetivamente negativo, pero tu inseguridad “proyecta” tus sentimientos en los demás y eso puede ser tan intenso que te lleven a preguntar “¿Qué estás mirando?”

La mayoría de nosotros nos hemos encontrado en una situación en la que proyectamos nuestros sentimientos, deficiencias o impulsos inaceptables en los demás. Y la razón por la que lo hacemos es porque reconocerlo en nosotros mismos nos causaría dolor y sufrimiento.

La proyección puede trabajar de una manera positiva al proyectar los sentimientos de amor, la confianza y la atención a los demás, pero cuando nos afecta en forma negativa sólo agrava el estrés y la ansiedad y nos impide hacer frente a la raíz de las emociones.

  1. Regresión

Con la regresión vuelves a un nivel anterior de desarrollo y comportamientos más infantil y menos exigente, como una forma de protegerte y de tener que enfrentarse a la situación actual. Imaginemos, por ejemplo, que tienes una discusión con tu pareja y en lugar de utilizar las herramientas de resolución de conflictos te vas fuera, cierras la puerta y le das la espalda a tu pareja como si fueras un niño pequeño.

El problema de la regresión es que tu comportamiento infantil se convierte en autodestructivo porque tiende a causarte aún más problemas.

  1. Racionalización

La racionalización no es sino una forma de negación que nos permite evitar el conflicto y la frustración que éste genera. ¿Cómo hacemos esto? Sencillamente nos damos razones, aparentemente muy lógicas, que justifican o encubren los errores y/o contrariedades.

Mediante la racionalización la persona intenta defenderse del efecto frustrante y trata de auto convencerse de que, en el fondo, no deseaba aquello que no ha conseguido. Un ejemplo clásico en la literatura de racionalización es la fábula de la zorra que después de varios saltos no logra alcanzar las uvas y exclama: “¡Ah, están verdes!”. También el ejemplo del joven que va a una fiesta y aduce que no baila porque suda, pero realmente no sabe bailar y teme hacer el ridículo. La racionalización es un mecanismo muy común en las personas con egos sensibles.

  1. Sublimación

Sublimar emociones y sentimientos desagradables consiste en canalizar esa energía hacia otras actividades más o menos creativa, de modo que no tengamos que quedarnos con lo desagradable dentro de nosotros. Sólo hemos de encontrar la actividad que nos permita canalizarlo, echarlo afuera. Ejemplos del uso de la sublimación son el arte y el deporte, pero hay muchísimos más y para cada persona funcionan unos diferentes. Busca una actividad que te permita liberarte de la energía negativa (llámese estrés, abatimiento… o como quieras) y estarás practicando la sublimación.

Cuando se usa para manejar una situación de la que no puedes hacer nada al respecto de manera efectiva, la sublimación es en realidad una forma positiva de defensa, pero cuando se utiliza de forma rutinaria para evitar hacer frente a un problema que debe ser resuelto, puede tener unas repercusiones negativas.

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