Resumen de «Las 7 leyes espirituales del éxito»

1. La ley de la Potencialidad Pura

La potencialidad pura es la esencia del ser humano, su consciencia, su alma. Cuando la persona encuentra la potencialidad misma de su “yo interior” es capaz de manifestar todas sus capacidades, cualidades y potencialidades innatas y, a su vez, de estar en armonía ya no sólo con su cuerpo y mente, sino con el universo en sí mismo y con todo lo que existe. Su visión sobre el mundo y su propia vida se transforma para adoptar, así, una visión más profunda e intrínseca sobre el ser humano, acercándose así a fronteras insospechadas que lo conectan con la realidad, pero orientada o enfocada desde una nueva perspectiva.

2. La ley del Dar

El universo opera mediante un intercambio de energías. Somos energía y, por lo tanto, nuestros pensamientos, emociones y todo lo que somos es energía en movimiento. Todo lo que manifestamos es energía que damos y, en consecuencia, recibimos también energía. Para estar en armonía con el flujo de energía del universo debemos estar dispuestos a dar, pero en ese “dar” no pueden entrar sentimientos egoístas o posesivos. Damos sin interés y, a su vez, recibimos lo mismo.

Damos y recibimos para mantener la abundancia del universo en nuestras vidas, pero en esta apreciación entra en juego la palabra “compartir”. Al final, no es un simple dar y recibir, sino es compartir lo que somos y lo que pensamos y sentimos en un intercambio energético. Para comprender mejor este aspecto sólo debemos observar la naturaleza. La naturaleza es abundancia en sí misma y, en ella, se experimenta este concepto universal de dar y recibir.

3. La ley del Karma o de Causa y Efecto

La ley de causa y efecto no es otra que la que se obtiene como resultado del producto de nuestras acciones. Si cosechas buenas acciones obtendrás buenos efectos y, si cosechas malas acciones, obtendrás malos efectos. Toda energía que es enviada, ya sea en forma de pensamiento, emoción o acción, tiene una repercusión y viene de vuelta en la misma medida.

La ley de causa y efecto produce a su vez toda una cadena de consecuencias, ya que la interacción con el mundo, con las personas y con todo lo que nos rodea crea una rueda de causas y efectos.

En cierta forma, el karma es inevitable mientras el ser humano no tome consciencia de sus causas y sus posibles efectos. Cuando sea capaz de profundizar en la base de esta ley universal también será capaz de liberarse de la rueda de causas y efectos, así como del sufrimiento, fruto de la ignorancia, para adoptar una consciencia superior y, en consecuencia, evolucionar hacia una dimensión espiritual donde esta concepción dará paso al amor.

4. La ley del Menor Esfuerzo

La naturaleza es armonía y todo tiene un sentido y una armonía para que exista un equilibrio u orden natural. Sin embargo, este equilibrio o sentido de armonía se ha perdido casi por completo en la sociedad actual. El hombre ya no vive en armonía con la naturaleza, como nuestros ancestros sí lo hacían. Para que podamos aprovechar estas fuerzas debemos estar en armonía, en primer lugar, con lo que somos, y luego, con lo que nos rodea. Sólo así podremos hallar la alegría de vivir, el amor, la fortuna y el éxito que es inherente a todo ser humano.

Las preocupaciones, el estrés y la sociedad materialista han sustituido esta armonía natural por el caos y la confusión. Por ello, nuestro reto no consiste en vivir en la Edad de Piedra, ni mucho menos, sino en aportar a la creación de una sociedad más relacionada con esa armonía natural que hemos perdido.

5. La ley de la Intención y el Deseo

La manifestación del deseo y la intención es fundamental para la realización de nuestros más íntimos sueños y proyectos. El deseo de obtener un resultado desencadena toda una intención de acciones destinadas a obtener éxito y satisfacción, pero no se trata de una mera satisfacción egoísta o personal, se trata de seguir o perseguir la consecución de lo que somos, de lo que nuestro corazón anhela en lo más íntimo y, cuando eso sucede, se produce una reacción en la que muchos mecanismos inconscientes se ponen en marcha y trabajan para que el resultado esté en perfecta armonía con todo.

6. La ley del Desapego

El desapego nos dirige hacia la incertidumbre de nuestra vida, de lo que somos y del futuro. Cuando hay apego sentimos que podemos controlar lo que somos, dirigir nuestras vidas y, en consecuencia, nos aferramos a lo que conocemos, a ese pasado que, sin duda, condiciona nuestra vida y conducta. Cuando te desapegas de todo lo que has conocido y de tu propio pensamiento condicionado por las experiencias previas entras en el “vacío”, donde puedes dar forma y crear todas las posibilidades de tu existencia en la Tierra.

7. La ley del Dharma o Propósito de la Vida

Todo ser humano nace con un don o un talento. Cada ser es único e irrepetible y nacemos con un propósito en la vida, no sólo para vivir la experiencia de la vida terrenal, sino para aflorar y desarrollar nuestro don o talento. Cuando descubrimos nuestro don y lo ponemos al servicio del mundo experimentamos lo que muchos anhelan: la felicidad.

Cuando esto sucede, nuestra alma está en armonía y podemos manifestarnos en todo nuestro esplendor, podemos alcanzar cualquier propósito porque hemos descubierto nuestro gran tesoro que nos hace especiales y únicos.

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