6 pasos para el dominio emocional

La calidad de la vida de una persona está determinada fundamentalmente por la calidad de sus emociones, por lo que es de vital importancia saber identificar nuestras emociones y ser capaces de “elegirlas” a nuestro favor.

No obstante, eso no significa que tengamos que evitar las emociones dolorosas; por el contrario, las tenemos que utilizar justamente para aprender de ellas y para que nos ayuden a estar mejor. «¿Sentirme mejor sintiendo una emoción dolorosa?», estarás pensando. Pues sí, y te voy a enseñar cómo.

Cada vez que sientas unas emoción dolorosa puedes dar 6 pasos para romper con rapidez tus pautas limitadoras, encontrar el beneficio de esa emoción, situarte en una posición que te permita aprender la lección para el futuro y eliminar más rápidamente el dolor que te produce.

Paso 1: Identifica lo que sientes

Las personas nos sentimos con frecuencia tan sobrecargadas que ni siquiera sabemos lo que nos pasa. Lo único que sabemos es que estamos siendo “atacados” por todas esas emociones y sentimientos negativos.

Lo primero es detenerse y preguntarse: «¿Qué estoy sintiendo ahora realmente?». Si lo primero que piensas es: «Me siento rechazado», puedes preguntarte: ¿Me siento realmente rechazado o quizás experimento una sensación de separación de la persona que amo? ¿Me siento rechazado o acaso un poco incómodo?

Al identificar lo que estás sintiendo realmente puedes disminuir aún más la intensidad, lo que te facilita aprender de tu emoción y afrontar la situación con mayor facilidad y rapidez.

Paso 2: Reconoce y aprecia tus emociones

No queremos que nuestras emociones sean erróneas. La idea de que cualquier cosa que podamos sentir sea «errónea» constituye una forma de destruir la comunicación sincera con nosotros mismos.

Agradece el hecho de que haya una parte de tu cerebro que te envía una señal de apoyo, una llamada a la acción para efectuar un cambio, ya sea en tu percepción de algún aspecto de tu vida o en tus acciones.

Si estás dispuesto a confiar en tus emociones sabiendo que, aún cuando no las comprendas en ese momento, todas y cada una de las que experimentas están ahí para apoyarte a efectuar un cambio positivo, detendrás inmediatamente la guerra que antes librabas contigo mismo y, en lugar de eso, te sentirás moviéndote hacia soluciones sencillas.

Aquello a lo que te resistes, tenderá a persistir. 

Cultiva la sensación de aprecio por todas tus emociones y, lo mismo que un niño que necesita atención, descubrirás que tus emociones se «calman» casi de inmediato.

Paso 3: Tener curiosidad por el mensaje que te ofrece esa emoción

Si te sitúas en un estado mental en el que sientas verdadera curiosidad por aprender algo, esto constituye una verdadera interrupción de pauta de cualquier emoción y te permitirá aprender mucho sobre ti mismo. Sentir curiosidad te ayuda a dominar tu emoción, a solucionar el desafío y evita que el mismo problema vuelva a surgir en el futuro.

He aquí unas preguntas que puedes hacerte para sentir curiosidad acerca de tus emociones:

  • ¿Qué es lo que deseo sentir realmente?
  • ¿Qué tendría que creer para sentirme como me he estado sintiendo?
  • ¿Qué estoy dispuesto a hacer para crear una solución y manejar esto ahora mismo?

Al experimentar curiosidad por tus emociones, aprenderás distinciones importantes acerca de ellas, no sólo hoy, sino también en el futuro.

Paso 4:  Obtén confianza en ti

Confía en que puedes manejar esa emoción inmediatamente. La forma más rápida, sencilla y poderosa de manejar cualquier emoción consiste en recordar algún otro momento en que hayas experimentado una emoción similar y darte cuenta de que entonces lograste manejar esa emoción con éxito. Puesto que la controlaste en el pasado, seguramente podrás volver a hacerlo hoy.

Detente y piensa en aquel otro momento en el que experimentaste las mismas emociones y en cómo las afrontaste de una forma positiva. Utiliza eso como modelo a imitar o como lista de comprobación para lo que puedes hacer ahora mismo con objeto de cambiar cómo te sientes.

¿Qué hiciste en aquella otra ocasión?
¿Cambiaste aquello sobre lo que enfocabas la atención?

Decide hacer ahora lo mismo, con la confianza de que pasará lo mismo que en la ocasión anterior.

Paso 5: Asegúrate de que puedes manejar esto no solo hoy, sino también en el futuro

Una forma de conseguirlo consiste en recordar las formas en que manejaste la situación en el pasado y ensayar el manejo de situaciones similares cuando esta señal para la acción vuelva a presentarse en el futuro. Imagínate viendo, escuchando y sintiendo que manejas la situación con facilidad.

Las repeticiones de estos ensayos, si se hacen con suficiente intensidad emocional, crearán un camino neural de certidumbre de que puedes controlar con facilidad estos desafíos.

Paso 6: Anímate y emprende la acción

Ahora que ya has completado los cinco primeros pasos:

  1. Identificar lo que estás sintiendo realmente.
  2. Apreciar la emoción en lugar de luchar contra ella.
  3. Sentir curiosidad por lo que significa realmente y por la lección que te ofrece.
  4. Obtener confianza en ti mismo.
  5. Repetir y ensayar soluciones.

Imagina cómo puedes darle la vuelta a la situación imitando las estrategias pasadas que te dieron buenos resultados en el manejo de la emoción y ensaya la forma de afrontarla en situaciones futuras, instalando una sensación de certidumbre al respecto.

¡Déjate animar por el hecho de que puedes manejar esa emoción con facilidad y emprende alguna acción inmediata para demostrarlo! No te quedes empantanado en las emociones limitadoras que estés experimentando.

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