Los postes imaginarios de la mente

Una larga caravana de camellos avanzaba por el desierto. Al llegar a un oasis, el jefe decidió pasar la noche allí.

Los hombres instalaron de inmediato las tiendas para irse a dormir, pero cuando llegó el momento de atar a los animales, se dieron cuenta de que faltaba un poste. Todos los camellos estaban debidamente amarrados excepto uno.

Nadie quería pasar la noche en vela vigilando al animal pero, a la vez, tampoco querían perder el camello. Después de mucho pensar, el jefe tuvo una idea. Fue hasta el camello, cogió las riendas y realizó los movimientos necesarios para amarrar al animal a un poste imaginario. Para sorpresa de todos, el camello se sentó, convencido de que estaba bien sujeto. Así, todos se pudieron ir a descansar.

A la mañana siguiente, desataron a los camellos y los prepararon para continuar. Había un camello, sin embargo, que no quería ponerse en pie. Tiraron de él, pero el animal rehusaba moverse.

Finalmente, acudió el jefe que enseguida entendió la causa de la obstinación del camello. Se puso enfrente del animal como si estuviera delante del poste imaginario y realizó los típicos movimientos para desatar la cuerda. Justo entonces, el camello se puso en pie.

Ahora sí se sentía libre.

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